lunes, junio 04, 2007

La leona de Castilla (Juan de Orduña, 1951)

Estamos habituados a que el análisis del cine histórico español se sustituya por invectivas estereotipadadas que obligan a despreciar estas películas en su conjunto como casos irrecuperables del cine de "cartón piedra" nacionalcatólico. Para muchos que se hacen llamar "críticos", la reiteración del cliché despectivo, contra la presunta mala calidad de los decorados, o el histrionismo de los protagonistas, parece ser suficiente. A Juan de Orduña, que destacó en la realización de los no muy abundantes ejemplos de cine considerado entonces de "interés nacional" (Locura de amor, Agustina de Aragón o Alba de América &c), podría considerársele el más acabado representante de este género maldito.

Sin embargo, desde la interpretación convencional resulta muy complicado dar cuenta de las contradicciones características de La leona de Castilla (adaptación al cine del drama poético de Villaespesa) ¿Cómo es que, teniendo el "régimen" intención de promocionar la idea del Imperio en la España de la posguerra, escoge un episodio tan "anti-imperialista" como la guerra de las comunidades de Castilla? A la luz de la ideología "castellanista" que ha dado lugar desde entonces a una interpretación de la revolución mayoritariamente "liberal" e incluso izquierdista, se diría que la presentación de los "imperiales" como los "malos de la película" no parecía precisamente la táctica más adecuada para animar ninguna "propaganda" imperialista. Y sin embargo, lo cierto es que el filme de Orduña contribuye a rescatar la buena memoria de María de Pachecho, viuda de Juán de Padilla, uno de los líderes derrotados del movimiento comunero.

Más que como exaltación patriótica española, por tanto, La Leona resuelve una dialéctica compleja; enfrentando una especie de "nacionalismo" toledano y castellano frente a las aspiraciones imperialistas e internacionalistas de Carlos. La oposición fundamental, además, no es esta que separa a imperiales y comuneros, sino a leales y traidores, villanos y caballeros. De ahí que Pachecho sirva para significar el "espíritu de la rebeldía española", símbolo ambiguo (honor y carga para España, para decirlo con Vaca de Osma) aún cuando en el fondo no deje de representar el "espíritu estrecho de los comuneros".
- Todo mi amor no consiguió evitar que asi acabara una mujer tan heroica como infortunada. ¿Y que importaba que su rebeldía no tuviera razón?

- Ahí estaba precisamente su grandeza. Ella no quiso mas que ser fiel a un juramento. Mantener en alto un nombre, el que alentó toda su vida: Antes que el Rey era Castilla.
Emblema de los comuneros.