lunes, mayo 28, 2007

¡Que vienen los socialistas! (Mariano Ozores, 1982)

Antes de que los efectos de la Ley Miró desincentivaran gravemente la empresarialidad cinematográfica en España, provocando una situación de parálisis creativa que se prolonga hasta hoy mismo, uno de los escasos realizadores que consiguió sobrevivir a la politización del mercado fué Mariano Ozores (1926-). Desde la transición política a la democracia, el realizador madrileño se especializó en la producción masiva de comedias ligeras que reunían elementos del destape y la revista, el vaudeville clásico, y la crítica costumbrista tradicional en la comedia española. Pese a no conseguir despertar ningún entusiasmo entre los críticos y académicos, y enervar a las mentalidades "progresistas" en auge, el desparpajo casticista de Ozores consiguió ganarse ampliamente el favor del público, que por entonces comenzaba a diversificarse entre las salas de cine y el vídeo casero.

Aunque disimulado entre medias del esperpento y los bikinis de las vedettes, en realidad el comentario político nunca faltaba en estas revistas hispánicas de la democracia coronada. ¡Que vienen los socialistas! (en línea con la coetánea Los autonómicos) describe el clima de nerviosismo generado por la previsible victoria del PSOE antes de las elecciones de 1982. Un ingenuo delegado del PSOE (José Sacristán) en una pequeña localidad recibe el agasajo repentino de los representantes de los grupos políticos (derechistas, liberales, demócrata cristianos...) que desean conservar sus privilegios con las nuevas alianzas. Presionado por las circunstancias, y por la ansiedad del status que le provoca su novia, el delegado se ve envuelto en un descacharrante enredo que termina nada menos que con los preparativos de la visita a la ciudad de Felipe Gonzalez. Y es precisamente en este desenlace, homenaje a Bienvenido Mr. Marshall, donde se muestra mejor la "filosofía política" ejercida en la "comedia democrática" de Ozores, con su típica identificación con el "currante" hispano, y el sentido común escéptico ante los cuernos de abundancia prometidos. Cuando la comitiva socialista pasa a gran velocidad por las calles engalanadas, José Sacristán comenta:
- ¿Sabéis para qué sirve todo esto? Para que nos demos cuenta de una puñetera vez de que gane quien gane los españolitos de a pie tendremos que seguir levantándonos a las siete de la mañana.

- Claro que los otros, a qué hora se seguirán levantando los otros...
Se dirá lo que se quiera, pero hay algo particularmente familiar en estas comedias y es difícil no sentirse algo retratados, como españoles, en ellas.